Cruzamos fronteras
para encontrarnos
Hay historias que empiezan lejos y de alguna manera el destino hace que se encuentren. La nuestra cruzó fronteras, mezcló dos países, dos familias y un montón de costumbres que seguimos negociando (y no pinta que termine pronto).
Pero si algo aprendimos en este camino es que lo nuestro no fue casualidad. Fue amor del que se construye de a dos, con paciencia, con risas y con más de un "¿qué quisiste decir con eso?" en el medio. Y una historia así no se cuenta en voz baja: se celebra.






























